martes, 9 de agosto de 2011

JUIGALPA ES MÁS QUE UNA FIESTA DE TOROS

Barrera de Juigalpa. Foto: F. Belén S. Abaunza
Desde el Jueves 11 hasta el lunes 15 de agosto, el propio día de su Santa Patrona, la virgen de la Asunción, los juigalpinos en particular y todos los Chontaleños en general, celebran las esperadas fiestas patronales. Es una tradición que data de muchos años y orgullo de Nicaragua entera. Los mejores montadores y campistos, los hacendados dueños de toros y la inmensa mayoría de la población tiran “la casa por la barrera”.

Es una fiesta pagana y a la vez sacra, en la que conviven lo religioso y lo mundano. Todo se da a la perfección. El comité de fiestas, que en los últimos años es convocado por la Alcaldía Municipal, se encarga de organizar los diferentes eventos que le dan el esplendoroso colorido a estas fiestas que, para orgullo chontaleño, son las mejores del país. Historia sobre ellas y sus protagonistas hay muchas: de sorteadores, de montados, de toros indomables, formando parte de la cultura chontaleña que se va transmitiendo de generación en generación. Esta riqueza ha sido plasmada en cuadros de pintura y libros de ilustres escritores chontaleños.

Una semana antes, por lo general, se comienza a visualizar la alegría de los juigalpinos; alrededor del parque central se instalan puestos de ventas de artesanías, calzado, vestuario, de todo y dos ferias se desarrollan para el disfrute de la población que busca adquirir artículos de consumo personal al mejor precio. El desfile de los hípicos es uno de los mejores del país, acuden diestros jinetes que muestran caballos de raza y sus habilidades para el disfrute de la población, acompañados por la magia de carrozas y música al son de chicheros. Desde que sale la primer “diana”, a las cuatro de la mañana desde el parque central, se rompen las fiestas con un tumulto de juigalpinos que recorren las principales calles de la ciudad bailando al son de chicheros y bebiendo el abundante “morir soñando” que, almacenado en pichingas, reparte de manera generosa el comité de fiestas. Luego la gigantona y el toro huaco salen de la casa del presidente de las fiestas y se realiza el tope de los toros, saliendo junto a la virgen que entra en la Catedral y los toros a la barrera. Todos buscan el programa “clandestino” de las fiestas, en el que de manera satírica y a veces ofensiva se plasman acontecimientos oscuros que en lo cotidiano se murmura de ciertos ciudadanos y ciudadanas, desde el más borracho hasta el más ilustre, pero en las fiestas se da la oportunidad de sacarlo a luz pública.

La añoranza de estas fiestas palpita en el corazón del chontaleño que se encuentra fuera de su natal Juigalpa, ya sea en otra zona del país o en el extranjero. Son miles de chontaleños los que celebran aun fuera de Juigalpa, reuniéndose con sus coterráneos para alimentar ese espíritu fiestero. Familias enteras regresan con sus ahorros a festejar y retornan con el orgullo ampliado de ser chontaleño, haciendo realidad las frases “Chontales es bello” y “los ríos son de leche y las piedras son cuajada”.

Amerrisque. Foto: Alcaldía de Juigalpa
Luego de las fiestas, la ciudad queda desolada, con difuntos que fueron embestidos por los furiosos toros, pero con su chontaleneidad acrecentada. El orgullo del éxito y el esplendor, así como de los dividendos que ha dejado para hacer obras de beneficio social, también queda. Es una gran capacidad organizativa que debería ser permanente en la ciudad que admira y a la vez es protegida por la inmensa cordillera de Amerrisque.

Ese empeño de montar tan exitosas fiestas debe ser rescatado y creciente para atacar los males que aquejan a la ciudad: la inseguridad, el combate a la delincuencia que en los últimos años se ha manifestado en grupos de pandilleros que deambulan por las calles realizando actos delincuenciales, así como la proliferación del consumo de drogas, son algunos de los males que aquejan a la bella ciudad y a sus ciudadanos. Esa alta disposición de juntarse y soñar juntos la ciudad, que se va en el corazón con el son de chicheros al terminar las fiestas, debe ser capitalizada para construir cada vez más una mejor Juigalpa.


Ronald Hill Álvarez
La Colina
Nueva Guinea, RAAS. Nicaragua
hillron@hotmail.com